miércoles, 15 de agosto de 2012

Saicomanía, ¿Are you Saico-ed?.



A veces me sorprende ver las extrañas ansías del fanático musical de querer exaltar cual puño en mano en plena turba iracunda como si estuviéramos en pleno partido de futbol o reclamando alguna injusticia social; y ese es prácticamente el motivo; el mencionado fanatismo, por el cual se desencadena estas fatuas exaltaciones de tintes reformistas promulgadas, por un mero fanatismo, en lugar de resaltar el verdadero estudio o compresión e importancia de una banda y su legado, como si la historia del rock se fuese a reconstruir después de años de profundo estudio y de evolución. 

Todo esto desencadenado por el lanzamiento del disco recopilatorio de los singles de la adelantada banda peruana Los Saicos. Su redescubrimiento fue en España, lanzando una edición recopilatoria de sus singles sesenteros; afortunadamente respetaron el sonido pastoso y sucio al lanzar esta grabación, él de la ya a estas alturas clásica portada oscura del 2000 con unos Saicos en el escenario dando cierta sensación tétrica que se confirma al escuchar los primeros segundos del primer corte "Come On" (no como la fea portada de la reedición del 2006 que los muestra temerosos en un fondo blanco y cuyo sonido además fue manoseado por producción en pro de mejorar la calidad, ultrajando la atmósfera malicienta y mutilando vilmente el alma garage de su sonido).



De Los Saicos hasta este momento probablemente ya se haya dicho todo, que fue una banda imprescindible para el rock peruano; que logró desestancar a una serie de bandas cuya referencia ya no eran más a los Beatles o a otras bandas, sino que ahora imitaban a Los Saicos; que se adelantaron diez años a la postura del género punk; y que resulta increíble que recién casi cuarenta años después se esté empezando esta revaloración del material histórico del rock que no tuvo mayor suerte que quedar empolvándose en el sótano de los recuerdos; nunca lograron grabar un disco en su momento, únicamente se logró rescatar un número de singles que afortunadamente fueron recopilados y lanzados en un muy meritorio trabajo discográfico en España que lograría reivindicar el legado de la banda sesentera, pero a su vez levantaría polvareda al vender el trabajo de la banda como un adelantado del punk diez años antes en un país totalmente desconectado de la historia anglosajona del rock, algo totalmente inconcebible para cualquier conocedor que se jactase de haberse empapado y estudiado la historia del rock, así como para el amante punk que terminaría fascinado por este tamaño descubrimiento cual Hiran Bingham descubriendo Machu Picchu: la saicomania así resurgió. No son una banda de culto, en su momento gozaron de un tremendo éxito en Lima, y ya a estas alturas además cualquier conocedor o amante del rock los ha escuchado, pero su efímera existencia desde el 64 hasta el 66 desató todo un mito tras su redescubrimiento.


Se han generado tantas historias y mitos sobre la banda, de que fueron unos salvajes rebeldes anarquistas en su momento, que luego de la explosión se escondieron clandestinamente a grabar en un cine abandonado del distrito capitalino de La Victoria dando un numero de grabaciones ocultas que aseguran nunca pudieron ver la luz; o tal vez lo más irrisorio: que uno de sus miembros, Rolando Carpio, de ellos tuvo una celebración fúnebre en el Titicaca. Surgidos en pleno auge de la explosión del rock limeño, se formaron en el distrito de Lince, sus miembros son el bajista César Castrillón, Erwin Flores en la voz, Pancho Guevara en la batería y el fallecido guitarrista Rolando Carpio; la poca información y la falta de datos concretos que se registra sobre su existencia en esos años, además de las contradicciones en las que entrar sus propios miembros en sus últimas entrevistas (quienes ni si quiera logran ponerse de acuerdo sobre el origen del nombre de la banda) hacen difícil efectuar una concisa biografía, y resulta algo molesto y fastidioso hasta cierto punto ver cómo se desarrolla tanta parafernalia al enfocarse en su origen y su explosión sesentera mas que en su verdadera contribución y aporte.

Los Saicos acertaron en varios puntos, tal vez el más importante fue en dar la espalda totalmente a la tendencia de sus contemporáneos de 'imitar' a sus referencias por excelencia, los Beatles; y en su lugar se encapricharon en elaborar un sonido único y primitivo, en el que se filtra el garage, el surf, el rock psicótico, la psicodélia emergente menos pretenciosa, el freak rock , todo esto (probablemente ellos mismos ni cuenta se daban del estudio que estaban presentándonos) engendró una suerte de estilo proto-punk visceral revolucionario y sin precedentes en su momento en la escena limeña, lo más cercano que se puede nombrar es a los 13th Floor Elevators por su caprichoso enfoque alternativo de densidad y saturación atmosférica garage; la resonancia y energía garaje minimalista de unos Missunderstoods, los Sonics o los Seeds; su estilo melódico lúdico que tanto se inclina a un Zappa o a los Monks en Alemania; la factura vocal desprolija a lo The Godz o Beefheart; y una puesta en escena brusca y violenta cuya postura chulesca y desenfadada de su sonido global adelanta a unos Stooges o MC5 en la escena proto-punk de Detroit, pero lo sorprendente es que todo esto lo lograron mucho antes o a la par de sus mencionados contemporáneos, sin si quiera probablemente haber escuchado alguno de los trabajos de sus mencionados colegas del género; estamos en 1965 señores, la globalización en esos tiempos (por lo menos en el apartado musical) no era como ahora en la que fácilmente uno puede saber qué es lo que está pasando al otro lado del mundo en lo que corresponde la escena musical, alejados totalmente de la sofisticación de recursos de estudio de las mencionadas agrupaciones, Los Saicos lograron construir su propuesta musical sin evidentes puntos de referencia,


Otro de los ciertos fueron sus textos, a diferencia de muchos fueron una de las primeras que se atrevió a presentar textos en español, en esa época se puede recopilar los primeros trabajos influenciados por el merseybeat de los Beatles en los Shakers de Uruguay o los Gatos Salvajes en Argentina, pero su contenido lírico hacía clara referencia al estilo de los Beatles, los Saicos por otro lado escribían historias extrañas y morbosas, no les interesaba ahondar sobre relaciones amorosas ni profundizar sobre el enamoramiento o la desdicha amorosa, su propuesta era agresiva y explicita: la celebración de la muerte del gato mayor, demoliciones de estaciones de tren, desprolijas declaraciones de salvajismo, perturbadores lamentos afligidos del prisionero de Alcatraz, exploran conceptos totalmente alucinados para cualquier banda de mediados de los sesenta, basta con escuchar "Camisa de Fuerza", una canción única en su especie con disparatados textos sin precedentes que ninguna banda en español en su momento hubiera podido escribir; además de que, mientras que para la psicodelia anglosajona la fuente de inspiración fue el excesivo consumo de drogas y el ácido tanto para el apartado instrumental como para el apartado lírico, por estos lares los vicios eran otros, siendo el alcohol el brebaje recurrente de la juventud de mediados de los sesenta, quien sabe si habrán estado borrachos o no cuando compusieron esta canción, lo cierto es que es un excelente muestrario de eclecticismo lírico musical en español.



Erwin Flores destaca en el apartado vocal adelantándose al ensimismamiento de Johnny Rotten, su caprichoso estilo vocal, o carencia de este, acierta en la acentuación de la tensión y catarsis de su sonido, acerba, burda, chusca y antiestética, grita sin inhibiciones y lanza sus viscerales alaridos con tamaña intensidad que convence en la angustia histriónica de su oferta; todo esto envuelto en un fondo instrumental tétrico, lúgubre, casi se logra oler la fétida descomposición del gato muerto regado en el suelo alrededor de la celebración macumba, se puede sentir a la chusma palurda en plena agitación convulsiva política al escuchar "Demolición"; logrando epitomizar contundentemente el alma del garage-rock, crudo y desnudo.



¡Ah!, y finalmente cuatro puntos importantes: Los Saicos no son la primera banda punk de la historia; ni el punk nació en el Perú (fue un agitado movimiento musical y cultural de los setenta, no se creó con las canciones de los Saicos como “Demolición” pues como indica el mismo Cesar Castrilló: "Había mucha paz en esa época"); ni debemos reconstruir la historia del punk para que el centro de estudio sean Los Saicos y no los Ramones (quienes de hecho seguramente nunca en su vida escucharon a la banda peruana ni la tuvieron como referencia o influencia para su sonido, y lo más probable es que tampoco de ninguna banda punk de los setenta por motivos obvios como el idioma y la accesibilidad de su trabajo en el mercado anglosajón en esos tiempos), ni tampoco debemos efectuar insulsas comparaciones impulsadas por nacionalismos falsos que buscan pintarlos como más rudos o verdaderos punks en comparación con los Sex Pistols y otros (comparación que en lugar de enaltecer el rock nacional peruano, lo hunden en un agujero de frustrados y resentidos y en insulsas ansias de reforma); no caigamos en ridículas descontextualizaciones musicales impulsadas por puros fanatismos eventuales; el rock es un arte, no es un deporte, el rock no tiene hinchas o fanáticos, el rock tiene oyentes, almas sensibles que pueden apasionarse con la melodía pop de McCartney como con el hard rock de Black Sabbath, el rock no es una competencia como lo pretende lamentablemente presentar los tantos galardones que otorgan disque academias conocedoras de la música (¿Real Diccionario del punk?, ¿Academia del punk? ¿Qué es eso?), que pretenden buscar el mejor disco del año, o la mejor grabación, una aberración totalmente inaceptable que presenta a la música como un ejercicio rudimentario sin alma lejos de su verdadero valor.

 Si vamos a empezar con esta suerte de reforma musical de la historia del rock, entonces que no les sorprenda que en alguno de estos días se defina a Amon Düül II como proto-post.rock (tamaña contraproducencia) o se proclame de manera irrefutable al "Plastic Ono Band" como el primer disco EMO de todos los tiempos... ¿a ver qué opinaría el mismo John Lennon si estuviera vivo?.



Texto: Pol  (Stone.emo) 

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