lunes, 9 de julio de 2012

Interpol, "Our Love To Admire"



Año: 2007
País: Estados Unidos
Género: Post-punk.revival
Puntuación: ▲▲▲
Canción favorita: "Mammonth"


Derivados de la escena post-punk de enfoque a los Cure, los Chameleons y más marcadamente Joy Division, la agrupación neoyorkina lanza su tercer disco de estudio, que si bien, y al igual que casi todas las bandas actuales que se enfocan en el post-punk de fines de los setenta y los ochenta, no crean nada nuevo ni reinventan (y en honor a la verdad, el denominativo ‘revival’ les queda bastante grande), mas esto no necesariamente quita mérito pues por ahí logran conseguir más de un corte con el suficiente enganche y originalidad como para disfrutarse en varias reescuchas.


Con este trabajo consiguen un mayor acercamiento y accesibilidad comercial, por momentos evocando a unos R.E.M. o unos Cure ochenteros, de tensas y cargadas atmósferas recargada por teclados de Carlos Dengler, consiguiendo intensos momentos y atractivos y originales pasajes, aunque su poca heterogeneidad y la innecesaria prolongación con que desarrollan sus piezas, que en promedio pasan los tres minutos y medio, resultan algo tedioso conforme se va escuchando el disco.



Comienza con la genial “Pioneer to the Falls”, tenso corte de psicosis pasiva a lo Doors en “Strange Days", con un Paul Banks de factura vocal entre Ian Curtis y Michael Stipe, con textos góticos ricos en imaginería lírica, evocaciones de melancolía y atmósfera de desencanto y desilusión.



 “No I in Threesome” con intensidad rítmica y simpática melodía en textos de alusiones a tríos sexuales; “Scale” con genial construcción atmosférica de basamento stoner que rebosa por su penetrante bajo e intensa batería, y la enérgica “Heinrich Maneuver”, atractiva conjuración post-punk con tendencia al indie inglés de los noventa.


“Mammoth” posee suficiente enganche y ritmo, densidad atmosférica que parece por momentos evocar oscuridad y confusión contrastante con la intensidad y accesibilidad de la pieza; además de su astuta construcción musical y formulación que resulta una de las más atractivas piezas del disco; “Rest My Chemistry” juega con el alternativo de los Pixies y el post-punk de Joy Division.




El resto redunda en lo previamente explicado, logrando un aceptable trabajo discográfico en la que se aprecia además la acertada guitarra de Daniel Kessler aparentemente muy influenciado por unos Television setenteros.


Texto: Pol (Stone.emo)


Siguelo en su página oficial de crítica y análisis a discos clásicos que han escrito la historia del rock:

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